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Lyrics / Paroles / Letras
La Pared Transparente
Un ojo cruel, preso en la pared, secuestra mi gesto y lo codifica. Y un oído traidor, siervo delator, confisca mi voz y la sataniza. Vives frente al ojo del Cíclope, donde tu intimidad un día se escondió. Tu foto mostré a la ira del tropel bajo una leyenda:”Un día torció el pie”.Se anima al sin voz:¡¡Practique la delación contra el que encontró el alivio a su sed! Vives frente al ojo del Cíclope, donde tu intimidad un día se escondió. La ventana indiscreta del cuervo hace que el mal sueño de Orwell tome cuerpo; estado “voyeur”que elimina al actor autodidacta que no sigue la comanda del que escribe un pésimo y mal guión. El “Gran hermano” enseñará a combatir la intimidad, a poner ojos al somier, a espiar y denunciar.
Invisible
El tirano con firma y ubicación, hacia el que podíamos proyectar toda nuestra ira y ganas de cambiar, fue engullido por la intangible piel de la estructura económica, invisible cepo que tuvimos que simbolizar. Un incendio o la tala de un pinar eran muestra clara y procaz del quehacer del Atila voraz. Mas ahora el medio llora más esquilmado por espectros que se esconden tras un prión o un gen que inventar. La invisible cuerda del depredador marca la estrategia de la confusión: no pensar, no reaccionar, no criticar y que nadie malogre nuestro papel de consumidor.(por dos)
Arte Cemento
La pradera marchita clama y grita al sol al ver que las manos le sangran alrededor ,una gran cicatriz quiebra su verde esbeltez, el cierzo seca lágrimas de untuosa miel .A la vida entre el cementerio y la aridez no le dejan más opción que padecer con el látigo que golpea con hormigón, brea, asfalto, serrucho y espuertas de especulación. Diseñador del arte cemento, del ente infierno, quítate ya la escafandra y traga el gas que escupe mi rabia.(por 2) Progreso negro de hormigón que estimula al bacilo “destrucción”,ensangrentando a la vez el pulmón y el corazón de verde tez. El cemento contendrá la muerte allá por Chánovas, en Yesa, en Santaliestra, en Itoiz vida a enterrar. Oradando el paredón se resquebraja el Somport y el valle llora, le duele el “Gran Cinturón”¡¡Muere sucio especulador!!
El Limbo del Bienestar
Cada mañana me repiten que soy libre, que es la biología la que me impide volar y que la democracia hace todo lo posible por ponerle alas a mi torpe divagar. A raíz de mi irresponsabilidad, el sistema bondadoso regirá los destinos de mi libertad: el Capital da la orden que el estado impondrá y la prensa será el perfecto manual que haga (de) la tiranía bondad. Y en este guiso qué hago yo, aparte de enclaustrar mi opinión en una urna de opaco plástico. STOP a la resignación, a ser pasivo encajador. STOP a la delegación; yo decido mi rumbo, norte y dirección que “su “democracia” un día me birló. Puedes disfrutar de la gran comodidad — que supone estar callado y trabajar aceptando siempre el vendaval; o también — tienes el inmenso y gran poder — de escoger entre la cárcel o el hambre, el repudio o la muerte a la vez. “Así es la vida” grita el señor. ¡¡De esta escalera dimito de escalón!! STOP a la resignación, a ser pasivo encajador. STOP a la delegación; yo decido mi rumbo, norte y dirección que el poder un día usurpó. (por 5 o 6)
Every morning they repeat to me that i'm free, that it's biology that stops me from flying and that democracy does everything possible to put wings on my clumsy divergence.
Bandera Negra
Sobre un manto de blanca candidez se reúnen a llenarlo de trazos tierra, religión, patria, nación, raza reprimida y una oscura pasión, buscando el color que va a diferenciar su localización en exclusividad. Una vez que el ícono nació qué mejor que entregarlo a un estado que lo va a cubrir de hieratidad y de una espesa capa de mediocridad. Igual que el anterior, que a pesar del color sigue distinguiendo entere amo y servidor. Quieres deshacerte de una apestosa y sucia bandera, de aquella misma que te humilló y te cuadriculó tu ovalada forma de ver las cosas. Y ahora pretendes crear una que te haga distinto sin pensar que todos los colores sueltan los mismos tufos, los mismos olores. ¡!NEGRA ES MI BANDERA Y NADIE ME LA VA A PINTAR.!!
Camaleon
Mentes ilegibles se empeñan en mostrar el espejo del mundo que a ellos les gustaría ver. Mas no saben que el mundo carece de formas y a golpes como quieren implantar su lucidez. Implantar la negación con la fuerza de sus bates y rapados al dos; pero no es la fuerza racial la única que hiere al hombre, las hay de mayor sutilidad. Se esconden bajo el manto se la idea permisiva, se erigen con grito procaz en “inventores de libertas” y claman contra el cielo cada vez que se despeña la rectitud del credo que única verdad. No está mal el actuar consecuente y seguro con tu forma de pensar, mas cuidado con alimentar el hambre de tu mente con lenguas que no hablarán. Que no hay un fascista, hay dos. Cegados por su afán de hacer resistir las forman critican al innovador, un loco disidente más, y ellos muy generosos te obligan a elegir: callar, estar muerto o simplemente asentir. ¿Y no será que soy exigente?, tal vez pensar sea demasiado pedir. Corro y escapo del tolerante intolerable que no deja ver. Que no hay un fascista, hay dos.
Cloacas
Un mal grito, un suspiro, un paso en falso o el parecer de un asno me retiran de la senda reservada en exclusiva a los que caminan por su derecha, blandiendo manos manchadas que aprietan mi cara contra la chapa nacarada de una jaula que deambula con inquisidor ruido de sirenas. Y qué pretendes ¿escapar de donde no eres hombre ya?. Un número es tu identidad, afuera dejaste tu libertad. Luces bajas, la penumbra proyectan al cerdo y a su ilustre figura, frente a rejas herrumbrosas y cejas rotas por ilusas marionetas que estampan mi gesto adusto en un diedro obtuso que pasará a engrosar la lista de los que sin querer alimentarán a la bestia. Yo aún tuve suerte te, lo pude contar, esos cerdos me dejaron en paz. No como a otros caídos en hoyos de cal que aún buscan asqueados un lugar donde escapar. Estado cuerdo a implantar, estado del terror total, un puño presto a golpear. Así perpetuáis vuestra libertad.
Corriendo
“Más alto , más guapo, más fuerte, veloz” rezaba en lo alto de aquel pizarrón, las manos prestas a empujar al iluso que siempre manchará como sea tu fama, tu gloria, tu aplauso tu historia. Escoge entre golpes, pistola o puñal, mil son las formas de pasar al rival; lo dijo Darwing:”a golpes tendrás enjundia, posición, estofa”. Pero la violencia del rudo afea. Puedes someter al de al lado al trauma exquisito de la dulce afrenta que seguro sufrirá el que pierde en esta vil competición. Conoces bien la suerte del desgraciado que pierde, del liberal que muerde, del poder que especula. Conoces bien la suerte del desgraciado que pierde.
El Ente [t.v.]
Ese fue el error, el sentarme descuidado sin cerrar la percepción, y apretar aquel botón que ansioso esperaba mostrar aquel horror. Un gran ojo me guiñó y mostró una retina llena de bulos a la que oí comentar no sin falsa modestia ser espejo del mundo. La televisión, narcótico agresivo, censora de mi instinto, nos grita que el sol lo creó un humano jugando a ser mago. Es verdad, no lo puedes negar, lo ha dicho la tele: excomulgado por dudar. Aún sigue el complot, la silla me atenaza, me amarra a su regazo, mientras que el televisor llena mi conciencia de inconsciente barullo. Cinco dice ser dos y dos, hasta la idiotez es justa igual que la razón. No me queda más opción: idealizaré mi vida ahogándome en alcohol.
El Increible Caso Del Aparcero Juan
Caprichosos dedos aquellos que un puño cerrado coreaban a Juan sin voz, y luego se abrieron al compás de la pecunia del prócer ruidoso John; a cambio de cercenar, amputar y machacar la testa obrera de Juan, por si la ira le enseñaba a hablar muerto ya. Dedos traidores, legos en grasa y hollín, monos vendidas. Vendiendo la sal por arrobas y anunciando con gesto de esfinge que en tiempos de esclavitud la sed era una virtud. Tus manos ya no enjuagan el sudor que el alba precipitó, que ahora limpian la mansión donde ya tienes habitación, llenas ya. Dedos traidores, legos en grasa y hollín, manos vendidas. Me quisiste en el trance de una falsa transición, y la embriaguez borró que salimos del mismo cascarón, muertos ya. Que si alguna vez te creíste luz ya ni de ella te puedes fiar, pues hasta la luz emite sombras y la tuya es larga ya.
Parlamento De Pistolas
Una pistola desquiciada arruga su sonrisa para desalojar hiel y aliento de esa carcasa humana salida de la nada y que a nada llegará. Se asoma en torno a los que macen sin permiso del dios Atlas con chaquet. Exterminar tanta desdicha es la única consigna para aliviar el sobrepeso de esa esfera huraña en agradecimiento a su giro infernal. Se asoma en torno a los que nacen sin permiso del dios Atlas con chaquet. Lloran los encapuchados por saciar su vanidad, mientras tanto la pistola arremete sin piedad. Y qué más da que se hagan llamar personas cuando otros en su cetro abolen su existencia. Se asoma en torno a los que son culpables por nacer.
Sagasta 52
Una puerta nos cierras, otra se nos abrirá, y esos escombros de pared, ayer llorando de dolor, mañana se alzarán impetuosas ante tu voz. Y ladrillo tras ladrillo crearemos un rincón, una casa inexpugnable, casa de razón: ventanas insumisas, pares eclecticista, de esquinas libertarias y alma combativa. Más aún no sé en qué solar dejaré caerla, se mantendrá enhiesta, se reirá de ti , perturbará tu siesta. En el salón de tu cerebro, que está tan amueblado y tan recogido que da gusto verlo tan carcomido. La casa aún sigue en pie. También será curioso ver como el demoledor queda enterado por la que será, además de nuestra casa de la paz, el cementerio de su apetito voraz.
Santa Familia
Cuando la afrenta acecha y no les deja dormir, te registran al salir. Te revisan la conciencia para hacerla afín a su forma de vivir. Convertidos por la vida “racional” en padres de la sinrazón. Santa familia la que te ruega, implora, impone que tires sin chistar toda esa forma de pensar. Acepta lo ya escrito, no destruyas el mito del inerme sumiso que acata sin dilación. La partida continua en el olimpo “AUTORIDAD”, queda tanto por jugar, ruido frente a pleitesía en un trance desigual: ellos dentro del sistema colosal, yo dentro de su voluntad. Córtate el pelo y se un chico honesto que no quiebre una vida tan frágil como el cristal. Que si el diablo y el uso les enseñó a ser mudos, a mi me dio el poder de gritar ante el poder. Tanto tiempo con lo mismo ¿qué más da, para qué queremos cambiar?. Mentiras repetidas crean un burdo error, y este manoseado una asquerosa tradición.
Sombras Negras en Kabul
Cara honesta, o quizá agradable, o incomoda pero qué ¿qué hay de aquellas que la tradición tapó frente a un ojo descortés, que mostró su párpado e indiferencia, que se empeña cubrir y confundir lágrimas y sudor en tu nariz para así cubrir de humana indignidad la sombra infranqueable del antifaz que un dios te clava? Ojos que hierven sin luz, piel que exhala esclavitud, yugo de profeta que arremete con gritos de “almuecín”, con golpes en tu cerviz, hasta que la sumisión te haga libre. Ignorancia estulta que quiere tapar el candor de tu mente y difuminar tu sonrisa ausente para borrar tu gesto ya harto de oscuridad. Por eso canto, grito y ardo en llamas, porque yo quiero ver tu cara. Que ni libelos, ni dioses ni armas me impedirán ver tu cara. Yo quiero ver tu cara.